Era de noche y el ambiente casi rememora el ambiente de tensión que se vivía en las noches que el luto era general, y la reunión familiar se hacían entorno a la luz de una vela que solo dibujaba siluetas de los rostros preocupados del pueblo alteño. Pero ahora estamos en el presente, en el auditorio de la Fundación Friedrich Ebert (FES), una institución que a 10 años de las luchas de Octubre del 2003, cierra un año de actividades con el evento: “Octubre negro: su memoria como aprendizaje para un futuro democrático”, que más que un homenaje, planteó ser un espacio de reflexión que propone superar esta etapa luctuosa y sin dejar de lado es memoria colectiva de un pueblo que supo cambiar el destino de su país.
“Hemos pensando cómo íbamos a diseñar el evento de este año 2013. Nos toca los 10 años de octubre negro del 2003, que ya se ha conmemorado en otros eventos. Como nosotros somos una fundación que acompaña al país en todos los procesos democráticos, también nos afecta esta fecha… Ahora tenemos una exposición, tenemos libros, vamos a tener un poquito de música. Queremos alrededor de esto conmemorar el proceso de democracia de Bolivia”, manifestó Anja Dargatz, directora de la Fundación Friedrich Ebert explicando que este evento no involucraría un debate común, sino que existirían matices peculiares que partirían desde el mismo decorado del ambiente.
“Está disparando una ametralladora hermano, es una ametralladora. No hay razón, no hay raciocinio para meter metralla a gente que está agarrando piedras, no tiene sentido esto. Hay seis movilidades que están encabezando esta caravana…”, es el relato de una grabación que por algunos instantes genera un aire de impaciencia en el auditorio. Se oyen algunas murmuraciones y los chirridos de las velas hacen que el ambiente evoque pasajes que quizá marcaron su vida.
El periodista Boris Miranda, autor del libro de crónicas e investigación “La última tarde del adiós”, manifestó que en la realización de su obra destacan dos puntos principales: la memoria viva que repercute hasta el presente en el pueblo alteño, y su nivel de convicción y determinación colectiva hacia la lucha.
“Fue el privilegio más importante que me toco a nivel profesional, el poder acercarme y conocer los escenarios donde se habrían desarrollado estos de tremenda importancia histórica. Lo fundamental siempre ha sido la memoria viva que ha tenido la gente. Han pasado 10 años, y la gente ha tenido que, después de esas horas épicas, pletóricas, volver a trabajar y a asegurar la vida a sus familias. Esto lo han tenido que hacer después de haber vivido situaciones traumáticas, situaciones ahora de discapacidad. Después de haber perdido, incluso, a sus familiares, pero la vida ha seguido corriendo para ellos”, argumentó Miranda.
El periodista aclara que su trabajo literario nunca tuvo la intención de nutrir la amplia gama de trabajos destinado al análisis de este momento histórico para Bolivia, sino rescatar los testimonios de la gente que después de haber sido protagonistas y estar en la primera línea de enfrentamiento, han pasado a ser olvidados por el tiempo, y a los que también se les ha minimizado el esfuerzo al pensar que no se trató de una guerra sino sólo de una masacre.
“Yo no estoy de acuerdo cuando dicen que no hubo guerra, porque los que dicen que no hubo guerra le restan a los luchadores o a las víctimas, el carácter más importante que tienen que es su papel como actores sociales. Les quitan esa memoria importante, que es lo que ahora destacan: sus horas de heroísmo. Y si los mostramos sólo como víctimas y negamos el hecho que hubo una guerra, les estamos quitando ese papel. Pero el hecho de que la gente salió a la calle y se organizó tampoco significa que no haya sido masacre”, acotó Miranda.
Muchos fueron los testigos que esos días también temieron por sus vidas. Es lógico pensar que los padres de familia mantenían a buen recaudo a sus hijos, porque por los alrededores del enfrentamiento, las balas buscarían presurosas un cuerpo donde descansar de su recorrido.
“Tenía 11 años y vivía muy cerca de <las rieles> donde estaban los vagones que fueron arrojados. Obviamente no se asistía al colegio, y mi papá todavía trabajaba aquí en La Paz; era una incertidumbre saber si podía volver. Mi mamá no me dejaba salir ni a la puerta o la ventana porque vivíamos muy cerca de la autopista. Con cada muerto que nos contaban que había, no se lo pensaba como alguien ajeno, sino como uno propio, como un hermano, como un papá, como un tío, y se sentía esa tensión”, relató Rosario De la Cruz Mamani, miembro del Colectivo Octubre que según explicó es un grupo de jóvenes que llevan hace dos años atrás reflexionando sobre las problemáticas de la ciudad de El Alto y que con el apoyo de la FES, habrían redactado la Agenda-2025.
De la Cruz manifestó que dicho documento parte de la necesidad de haberse preguntado que representó octubre del 2003 para su grupo. Una interrogante que obtuvo una repuesta unánime: esperanza, y la plena voluntad de no dejar que esta lucha haya sea olvidada.
“Nunca creí que un momento tan importante marcara y ofreciera todos esos mensajes, porque octubre ha dejado consignas muy importantes en las generaciones futuras. Crecemos bajo esas consignas: bajo lo que no se puede permitir, por lo que se debe luchar y como debes movilizarte. En El Alto muchos jóvenes estamos creciendo y estamos viviendo bajo esas repercusiones”, puntualizó De la Cruz.
Según la exposición de la joven activista, su Agenda-2025 gira en torno a la necesidad de que su municipio cambie y pueda superar las problemáticas de violencia, delincuencia, contaminación y bloqueo. De igual forma, esperan que las organizaciones sociales de esta ciudad generen un “relevo generacional”, otorgando mayor participación de la juventud en las decisiones. Uno de los principales problemas que aqueja a la ciudad de El Alto según el Colectivo Octubre es la escasa visión a futuro.
“Octubre ha sido una lucha por una necesidad en común y que no se ha vuelto a repetir hasta el momento. Hay que reconstruir el tema del <bloqueo>, quizá no es la única estrategia, quizá hay que buscar más espacios de diálogo, y en eso se basa gran parte de la agenda. Construir una agenda entre diez personas jóvenes, obviamente generarían desacuerdos en las cosas que nos parecían importantes, pero al final se logró un consenso y creo que es el diálogo que se busca”, puntualizó De la Cruz.
Entre los 7 puntos principales de la agenda tenemos: una primera que consiste en una educación de calidad con la vida y para la vida, ya que desde el punto de vista del Colectivo Octubre, las unidades educativas educan de una manera ajena a la realidad boliviana. Libros y currículos que no aterrizan en estrategias de acordes a las necesidades del pueblo alteño.
El tema de la familia y los valores sociales, es el segundo punto en la agenda:“El tema de la familia también ha sido algo muy discutido en el Colectivo Octubre para no caer en lo tradicional, lo estructural, patriarcal o inclusive violento, y de ese modo seamos capaces de construir una familia con valores de igualdad, justicia, inclusividad y sin jerarquías”, argumentó De la Cruz.
El tercer tema en agenda es el referido a la igualdad de oportunidades, identidades y de género. El documento manifiesta la escasa participación de los jóvenes en los distintos ámbitos de la urbe alteña. Entre ellas, está el ámbito laboral donde los jóvenes adquieren trabajos bajo eventuales contratos, o sin contrato alguno. Por otro lado, notan que la lucha de las mujeres en Octubre del 2003 no ha sido reconocida, ya que muchas de ellas simplemente han sido relegadas al olvido.
“El cuarto punto importante para nosotros es la educación política democratizadora. Como ya les decía, en nuestro primer documento hablábamos de la democracia, y que existe una confusión tremenda, porque no se trata deseguir solamente libros o libretos, sino de construir a partir de cómo estamos definiendo nosotros como jóvenes la democracia, y bajo que mensajes estamos ejerciendo nuestra democracia, si la sociedad sólo toma el día de las elecciones como un simple feriado o de feria. Son esos temas que hemos reflexionado”, puntualizó De la Cruz.
Según la Agenda-2025, el tema de desarrollo con visión a futuro en base a ciencia y tecnología verde representa el quinto punto. Según este apartado es necesario dar un apoyo adecuado a las iniciativas tecnológicas para no ser una ciudad que solo crezca en infraestructura urbana, sino también en iniciativas de desarrollo.
“El tema de la planificación urbana inclusiva es algo que nos ha llevado a pensar mucho a partir de un ensayo que un compañero escribe, y que ha sido por el que se ha reunido el colectivo octubre. Dicho texto plantea que El Alto puede lo más, pero no puede lo menos. Creo que es un mensaje que nos ha quedado ahí, eternamente, porque manifestaba que El Alto puede derrocar a un gobierno y cambiar la visión del país, pero no puede mejorar una calle, no puede mejorar su seguridad, sigue siendo un municipio violento”, explicó De la Cruz, describiendo en este sexto punto, el estado de abandono en las que están sumidas muchas zonas de la ciudad alteña, y que a 10 años de la lucha de aquella ciudad, todavía se siga esperando las transformaciones y mejoramientos.
El último tema trata de la salud universal gratuita y de calidad: “Creemos que el tema de salud, debe ser algo que debe profundizarse más. Un dicho que va en relación a esto es: “Del dicho al hecho, la salud es un derecho”, y queremos verlo en El Alto”, enfatizó la activista alteña, a tiempo de manifestar que a veces es necesario tocar algunas llagas para que en el lapso de unos 5 o 10 años para que las futuras generaciones y los jóvenes alteños puedan notar que se ha avanzado y que la esencia de lucha de Octubre del 2003 no ha quedado en el olvido.
Finalmente, la representante del Colectivo Octubre manifiesta su optimismo sobre la presentación de su Agenda-2025 en los futuros comicios del 2014, y a las distintas autoridades y organizaciones sociales de su ciudad.
“Sabemos que el años siguiente será electoral, y el colectivo está viendo la posibilidad de presentar la Agenda-2025, a muchos candidatos y candidatas jóvenes… en el punto de la socialización de la agenda habíamos visto diferentes espacios. Un tema en el ámbito político con organizaciones sociales y autoridades. Lo que pasa es que no queremos caer en el protagonismo de ningún tipo de organizaciones… Si pensamos que es importante socializarlo con organizaciones sociales, pero los jóvenes no somos protagonistas en esas organizaciones sociales, tradicionales o matrices, y eso nos preocupa porque nosotros vivimos bajo contextos diferentes y pertenecer a diferentes espacios es algo que hace que no se centralice nada”, sostuvo de la Cruz.
Publicado en: Erbol
Fecha: 20, 2013 - 12:25
Por: Arnold Guachalla

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